11 julio, 2007

¿Que significa ser Pobre?

Un Padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina.
Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.
En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre pregunto a su hijo: "¿Que te pareció la experiencia?".
"Buena", contesto el hijo con la mirada puesta a la distancia.
"¿Y... que aprendiste?", insistió el padre...
El hijo contesto:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín...y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.
3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.
4.- Nuestro patio llega hasta la cerca… y el de ellos llega al horizonte.
5.- Que nosotros compramos nuestra comida, y ellos, siembran y cosechan la suya...
6.- Nosotros oímos CD's. Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos... todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.
7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica. Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.
8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas. Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
9.- Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor. Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedo impactado por la profundidad de su hijo... y entonces el hijo terminó:
"¡Gracias papa, por haberme enseñado lo pobres que somos!"
Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza, que son las grandes obras de nuestro creador.
Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER Y MAS TENER en vez de preocuparnos por SER

Zapatistas encabezan esfuerzo autónomo de resistencia ecológica en Huitepec

La labor en la reserva permite el intercambio de conocimientos entre comunidades

Al pie de la reserva ecológica del cerro de Huitepec hay una embotelladora de Coca Cola, empresa que explota el manantial más importante del valle de San Cristóbal de Las Casas y al mismo tiempo desecha aguas negras en un canal abierto Foto: Moysés Zúñiga Santiago Huitepec Ocotal, Chis. 10 de julio. La primera reserva ecológica indígena y autónoma del país, creada en marzo de este año por la junta de buen gobierno zapatista de Oventic, busca proteger un área boscosa de gran valor, amenazada por el crecimiento urbano de San Cristóbal de las Casas, la depredación ambiental y el saqueo de empresas trasnacionales.

Esta resistencia ecológica se ha convertido en un trabajo colectivo para centenares de bases de apoyo zapatistas que se turnan en el campamento instalado aquí. En las afueras de la reserva está el "campamento civil por la paz", desde donde acompañan el proceso miembros de la otra campaña y la sociedad civil nacional e internacional.

En los tiempos en que el gobierno federal del Partido Revolucionario Institucional exploraba recetas para atender las demandas del alzamiento indígena o enfrentar el desafío insurgente con algo más que la militarización de las comunidades, los delegados gubernamentales sugerían hacer de los zapatistas una especie de "guardabosques" armados. Hoy sabemos que los gobiernos optaron por la contrainsurgencia militar y económica, que desde 1996 es la única "negociación" federal para los rebeldes.

Irónicamente, toda una vuelta tuvieron que dar las comunidades a través de su autonomía para devenir guardabosques, a su modo y desarmadas, como en el caso de la reserva comunitaria establecida por la JBG de los Altos en el cerro Huitepec para evitar que esta pequeña joya de la naturaleza sea destruida.

Aquí hay depredación a gran escala y la "hormiga", como la que intentan algunos pobladores del vecino pueblo de Alcanfores, unos para sacar su leña, otros para tirar árboles y entregarlas a empresas madereras. Se agregan otros problemas de cuando un área determinada se reserva. "Hay gente que trae a pasear sus borregos. Se les dice que ya no está permitido meter los borregos. Unos entienden, otros ofenden a los compañeros y dicen de mala manera que tienen abogado. Les decimos buenamente que no se pueden hacer esas cosas".

El indígena responsable del campamento menciona algunos episodios recientes en los cuales las guardias han debido defender en los hechos el área natural protegida. "Salimos todos los días, en grupos, hacemos rondas. Estamos pendientes. Aquí no hay campos de siembra, sólo en las partes reforestadas del alrededor se cultivan flores".

Añade: "En la parte de abajo hay personas que sacan agua para las mangueras de su casa. Les da 'permiso' una señora que vende el agua. Le dijimos que si tiene problema de suministro, que vaya con la junta de buen gobierno. Ya no volvió, pero ya no saca el agua".

Proliferan residencias

Explica que "a los campesinos que sí necesitan agua, se les permite que la tomen", y añade que en las residencias (que proliferan en las faldas del Huitepec como parte de la especulación inmobiliaria que se cierne sobre el bosque) "la usan para sus jardines o sólo la tiran". En la parte baja "viven diputados, ex presidentes municipales, empresarios, y sacan para ellos el agua de la reserva". Además, "no respetan de tirar la basura, que por Alcanfores ya es mucha". Coca Cola embotella refrescos y agua simple al pie del Huitepec; la empresa "toma millones de litros con sus mangueras".

Todas estas historias suenan conocidas, han ocurrido por años en todo el país. Las propician el gobierno, la presión demográfica, el sistema económico y el apetito de los ricos por residir en los mejores lugares que quedan, donde viven los indios desde que fueron expulsados de los valles (que serían devorados por las ciudades).

Esta reserva comunitaria muestra que otro camino es posible, como ya lo hacen comunidades indígenas y campesinas de Centro y Sudamérica. Cada día hay más "campesinos ecologistas" en Chiapas y el país. Es común que se les persiga y criminalice, para imponer un conservacionismo privado y mercantilista, vinculado al capital trasnacional.

Muchísimos campesinos bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional están viniendo al Huitepec para hacer guardias rotatorias desde Magdalena la Paz, San Andrés Sakamch'en, San Juan de la Libertad, Santa Catarina Pantelhó, Polhó, San Juan Apóstol Cancuc y otros municipios autónomos tzotziles, tzeltales y zoques. Aprenden cosas que no sabían y aplican sus conocimientos tradicionales para preservar esta reserva ecológica indígena, autónoma y comunitaria.

HERMANN BELLINGHAUSEN. Tomado de La Jornada 11 07 07

Llamado internacional y nacional.

A los pueblos del Mundo.
Santa Lucia del Camino, Oaxaca a 5 de Julio de 2007.

Los que somos de San Isidro Aloapam y miembros del CIPO-RFM llamamos a la solidaridad nacional e internacional a que presionen al gobierno federal para que responda a nuestra demanda de justicia.

En nuestra asamblea de comuneros del día 1 de julio del 2007, acordamos no asistir a la reunión del día tres de julio convocada por SEMARNAT en la ciudad de Oaxaca con el propósito de reunirnos con los talamontes que secuestraron, torturaron y mantienen encarcelados a 6 de nuestros hermanos violando sus derechos constitucionales y humanos; con el gobierno del estado que es cómplice de los paramilitares pues los ampara en la impunidad de sus crímenes; con la SEMARNAT, CONAFOR, PROFEPA Oaxaca, cuando ellos por los millones que les genera el bosque dan año con año permisos a los talamontes priistas sin importarles el daño ecológico irreversible que ha ocasionado en esta zona y además son responsables de los hechos ocurridos el 18 de junio, pues ellos habían otorgado el permiso a sabiendas de la existencia de un conflicto; por eso nuestra asamblea de la comunidad y nuestra organización envió por fax el día 2 de julio y entregamos el día tres en la oficina de SEMARNAT, al Señor Francisco García García nuestra acta de asamblea donde manifestamos porque no vamos a esa reunión y proponemos una reunión abierta y publica en la ciudad de México pues en Oaxaca no hay garantías ni seguridad para San Isidro Aloapam ni para nuestra organización la CIPO.

Pues mientras ellos dicen dialogo, a 26 kilómetros de la comunidad en el lugar llamado el PEÑASCO hay presencia de policías ministeriales del estado así como también se sabe que el reten que tapa el camino con dos cadenas que conduce de San Juan del estado a San Isidro Aloapam es operado por Paramilitar de San Miguel Aloapam aproximadamente por 15 hombres armados y dos mujeres quienes salen primero a hablar y de ahí salen los hombres a revisar los carros pidiendo que hablen sus lengua indígena y si alguno habla distinto lo detienen diciendo que son de San Isidro Aloapam y se los llevan a sus cárceles, seguimos con el camino tapado por los árboles que ellos derribaron, y el día 3 de junio en la reunión de la SEMARNAT en esa llegaron 3 camiones llenos de puros hombres de San Miguel Aloapam, bajaron a Oaxaca para detener a la comisión de San Isidro Aloapam, por lo que hay temor fundado que sean agarrados por los paramilitares y cuerpos policíacos del estado y del gobierno federal.

Por esta situación es que la asamblea de comuneros decide no asistir y por respuesta recibimos enojo del señor Francisco García García y de Mateo Castillo de SEMARNAT, por que ellos dicen que es una falta de respecto a sus instituciones lo que hace nuestra palabra consensuada y acordada en nuestra asamblea de la comunidad. Nosotros pedimos señales de voluntad para resolver el asunto de fondo y no el pretexto hecho verdad del gusano descortezador, pero ellos insisten en ponernos condiciones para reunirnos y una de ellas es que asista únicamente la autoridad; cuando nosotros le hemos dicho que nuestra asamblea es la que decide los que tienen que ir a esa reunión, e insisten en que hablemos con los de San Miguel Aloapam, cuando ellos impunemente actúan contra San Isidro y el gobierno no dice nada y condicionan a ir el mismo numero de gente de San Isidro Aloapam así mismo deberá ir San Miguel Aloapam entonces ellos no están buscando una verdadera salida al problema, sino que quieren agredirnos y fabricarnos delitos para encarcelarnos y quitarnos de en medio para que tranquilamente y a gusto puedan seguir explotando el bosque; también dicen que avisarán verbalmente siete días antes la fecha de la reunión, pero nosotros pedimos que sea por escrito, porque nosotros le entregamos por escrito lo que acordó la asamblea y necesitamos que demuestren voluntad resolviendo lo que les manifestamos como la libertad de nuestros hermanos y hermana encarcelada y no una simple fecha de reunión para que nos digan que no tenemos derecho y que nuestra palabra de asamblea ofende a sus instituciones.

Los gobiernos siguen demostrando no querer resolver el problema ni respetan, ni escuchan nuestra palabra de asamblea comunitaria, solo buscan justificar sus acciones represivas y de explotación de la madre tierra. Entonces hacemos el llamado a todas las hermanas y hermanos del mundo, a la otra campaña, a los pueblos indios a que estén atentos de lo que pueda pasar en estos días ya que tememos una agresión por decir que no vamos a asistir a la reunión del 3 de julio y por que le señor Francisco García García y Mateo Castillo dicen que es una falta de respeto, tememos represalias por decir la verdad. Y les pedimos pueda decirle al gobierno de México de que resuelva con justicia nuestras demandas planteadas en el acta de asamblea de fecha 1 de julio de 2007 y que fue entregada el día tres de julio ante la SEMARNAT y que den señales de voluntad para sentarnos a una mesa de dialogo.

Comunidad de San Isidro Aloapam.

Por la reconstitución y libre Asociación de los Pueblos
Consejo Indígena Popular de Oaxaca Ricardo Flores Magón.

Favor de enviar e-mails y llamadas en solidaridad y apoyo a San Isidro Aloapam a las siguientes direcciones:

Juan Rafael Evira Quesada
Titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, SEMARNAT
Teléfono: 5628 0602 al 05, Fax: 56-28-06-43, Red: (Red 300,349 Red de Voz: 10901)
E-mail: c.secretario@semarnat.gob.mx .
Blvd. Adolfo Ruiz Cortínez 4209 Col. Jardines en la Montaña. C.P. 14210. México D.F.

Esteban Ortiz Rodea
Delegado Federal en Oaxaca de SEMARNAT
teléfono: (951) 512 96 00, Fax: 951-5129634, Red: 29630
E-mail: delegado@oaxaca.semarnat.gob.mx

Ignacio Loyola Vera
Procurador Federal de Protección al Ambiente, PROFEPA
Teléfono: 26-15-20-95 54-49-63-00, Fax: 26-15-20-41
E-mail: iloyola@profepa.gob.mx
Oficinas Centrales: Ajusco 200 CP 14210 Col Jardines en la Montaña, Distrito Federal, TLALPAN

Edgar Guillermo Sigler Andrade
Delegado de la PROFEPA en Oaxaca
Télefono: 9515160078, 9515141991, Fax: 9515169213
Email: delegado_oax@correo.profepa.gob.mx
Av. Independencia 709, Palacio Federal, Centro. CP 68000 Col Centro Oaxaca de Juárez, Oax.

Salvador Anta Fonseca
Gerente regional en Oaxaca de la Comisión Nacional Forestal, CONAFOR
Sabinos 402, Oaxaca de Juárez, Oaxaca. Colonia Reforma
Teléfono: 01 951 5187210, E-mail: conafor@conafor.gob.mx

Presidente FELIPE DE JESÚS CALDERÓN HINOJOSA
Residencia Oficial de los Pinos Casa Miguel Alemán, Col. San Miguel Chapultepec, C.P. 11850, México D. F., Tel: +521 (55) 27891100, Fax: +521 (55) 52772376
felipe.calderon@presidencia.gob.mx

Licenciado Francisco Javier Ramírez Acuña,
Secretario de Gobernación,
Bucareli 99, 1er. piso, Col. Juárez, Delegación Cuauhtémoc, México D.F., C.P. 06600, México,
Fax: +521 (55) 5093 3414, Tel. +521 (55) 5093 3400
La dirección mail no aparece en los directorios, favor de mandar comunicación por fax

Lic. Eduardo Medina-Mora Icaza,
Procurador General de la República
Av. Paseo de la Reforma #211-213 Col. Cuauhtémoc, Delegación Cuauhtémoc. México
D.F., C.P. 06500
Para enviar correos en línea: http://www.pgr.gob.mx/index.asp

Dr. José Luis Soberanes Fernández
Presidente de la CNDH
Periférico Sur 3469, Col. San Jerónimo Lídice, 10200, México, D.F.
Tel: 631 00 40, 6 81 81 25, Fax: 56 81 84 90, Lada sin costo: 01 800 00
Correo electrónico: correo@fmdh.cndh.org.mx , correo@cndh.gob.mx

Jaime Mario Pérez Jiménez
Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos
Domicilio: Calle de los Derechos Humanos no. 210, Col. América, C.P. 68050, Oaxaca, Oax.
Teléfonos/Fax: Lada (951) 503 02 20, 503 02 21, 513 51 85, 513 51 91, 51351 97
Correo electrónico: correo@cedhoax.org

El reciclaje del Imperio

En enero de 1963, uno de los principales asesores del presidente Kennedy determinó que Estados Unidos estaría exento de cumplir la legislación internacional para responder a cualquier desafío a su “poder, posición y prestigio”. En aquel momento, el principal foco de enfrentamiento de la política externa estadounidense estaba dirigido contra Cuba.

El Departamento de Estado explicaba la llamada “obsesión con Cuba” afirmando que “la propia existencia del gobierno de Fidel Castro representa un ejemplo exitoso de reto a la política de EE .UU”. Para frenar el “ejemplo contagioso” de Cuba, el gobierno Kennedy utilizó diversas tácticas para crear inestabilidad y crisis económica, esperando que la población cubana se decidiera a apoyar a la contrarrevolución.

En los años 60, el presidente Kennedy utilizó la carrera armamentista para forzar a Rusia a destinar gran parte de su presupuesto a gastos militares, debilitando su economía. La política de Estados Unidos contra la “amenaza comunista” condujo en ese entonces al bombardeo de Vietnam del Sur, autorizado por Kennedy en 1962. La guerra prolongada contra Vietnam provocó cerca de un millón de muertos.

En su libro Failed States, Noam Chomsky atribuye a la administración Kennedy prácticas que hoy reflejan el concepto de “autodefensa anticipada”, que orienta la actual política externa estadounidense, a pesar de que también se puede identificar semejanzas con las acciones expansionistas de Estados Unidos a partir del siglo XVII.

El imperialismo, basado en la expansión territorial, fue identificado inicialmente por José Martí, que percibió la anexión de la Florida, de Texas y de California como una señal de una posible dominación de toda América Latina, lo que dio origen al concepto antiimperialista de “Nuestra América”, pues Martí percibía que evitar la toma de Cuba significaría frenar la ofensiva estadounidense en todo el Continente. Hoy, historiadores identifican la guerra liderada por Martí como la primera ofensiva concreta contra el imperialismo norteamericano. El propio Lenin no conocía la experiencia revolucionaria de Martí, cuando escribió El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo.

Desde entonces, la política imperial de Estados Unidos está pasando por diversos períodos de “reciclaje”. Sin embargo, la lógica central se mantiene, tanto en gobiernos demócratas como republicanos. Durante la administración Clinton, la doctrina del uso de poder militar unilateral fue claramente definida con el objetivo de obtener acceso irrestricto a mercados, fuentes de energía y recursos estratégicos. Para eso, Clinton incentivó la expansión de la dimensión espacial para operaciones militares. Según el Departamento de Estado, esa estrategia serviría para “proteger intereses e inversiones”. El análisis oficial estadounidense prevé que la “globalización de la economía mundial llevará al aumento de la desigualdad económica, de la inestabilidad política y de la alienación cultural”. Anteriormente, el presidente Carter había pedido permiso al Congreso para financiar estructuras militares en el espacio, con el objetivo de responder con “otras fuerzas militares más significativas para garantizar poder político”.

La actual administración Bush profundizó el proyecto de control espacial con fines militares y creó la doctrina de “obtención” del espacio, con el objetivo de crear posibilidades de atacar cualquier región del planeta, causando destrucción inmediata. El Pentágono define esa estrategia como “libertad para atacar e imposibilidad de ser atacado”. No hay preocupación de proteger incluso a su propia población. La implementación de una base espacial militar minimiza la necesidad de bases militares terrestres, sujetas a mayor resistencia popular. Esta política está generando el aumento de los gastos en armamento en diversos países como China, Rusia, India, Pakistán y Corea del Norte.

Condoleezza Rice definió a esta política como de “legítima defensa anticipada”, es decir, el “derecho de Estados Unidos de atacar un país que ellos creen que atacará primero”. Esta ideología es aceptada por la Unión Europea y por muchos otros países, lo que confiere legitimidad a las acciones del gobierno estadounidense. Paradójicamente, las intervenciones militares comandadas por Estados Unidos apuntan a asegurar su poder frente a países de la propia Unión Europea, que dependen de las mismas fuentes de energía y recursos estratégicos.

Irán, sobre todo, tiene fuertes razones para construir su poder nuclear, frente a la amenaza de bombardeo por parte de Estados Unidos y del aumento del poder militar de Israel. China está intentando asegurar el espacio como área pacífica, pero tanto Estados Unidos como Israel están impidiendo la implementación de las resoluciones de la ONU que se oponen a la militarización del espacio. Por lo tanto, el concepto de “guerra preventiva” está generando el riesgo, cada vez mayor, de un desastre nuclear.

En el caso de la invasión de Irak, había una clara razón para el control de la segunda mayor reserva de petróleo del mundo. Sin embargo, el objetivo también era el control político, pues Estados Unidos ya administraba el comercio del petróleo de Irak desde la Guerra del Golfo, conducida por Bush padre, que provocó la muerte de 500 mil personas, la mayoría niños, a consecuencia de las llamadas “sanciones de la ONU”.

Parte de este control político, en el caso de Oriente Medio, depende de la represión a las organizaciones islámicas progresistas y el apoyo a grupos islámicos llamados “fundamentalistas”. De esa forma, se consolida la idea de que el islamismo significa integrismo. Durante el periodo de la Guerra Fría, el gobierno de Reagan financió a grupos relacionados con Osama Bin Laden, que lucharon contra Rusia en Afganistán.

En el caso de la más reciente ocupación de Irak, tanto Estados Unidos como Inglaterra tenían conocimiento del riesgo de guerra civil y del incremento del apoyo político a los grupos llamados “radicales”. Hoy, Al Qaeda está más fortalecida en su capacidad de reclutamiento y financiamiento. Esta es otra paradoja: la invasión de Irak alimenta el sentimiento antiimperialista en todo el Oriente Medio e incluso en otras regiones. Se puede decir que el centro de la resistencia antiimperialista está hoy en Oriente Medio, a la vez que la población de Irak sufre por la falta de agua, comida, trabajo, saneamiento básico, electricidad, a consecuencia de la ocupación militar, que ya ha causado la muerte de más de 70 mil civiles iraquíes, además de hambre y enfermedades como diarrea que afectan a cerca de 400 mil niños.

En América Latina, el “reciclaje” del imperio en el periodo pos Guerra Fría se elaboró a partir de la propaganda de la “guerra a las drogas”, que justificó una serie de intervenciones militares, desde la invasión de Panamá en 1989, hasta el Plan Colombia, que actualmente representa el foco central de esa política. Otro concepto conocido para evitar la independencia política de los países latinoamericanos es el llamado “populismo radical”, utilizado actualmente en campañas de difamación contra los gobiernos de Venezuela y de Bolivia, algo que nos recuerda como anteriormente Estados Unidos trató de impedir el “ejemplo contagioso” de Cuba, Chile y Nicaragua... Hay, sin embargo otros casos de intervención militar para “proteger a la población de peligros internos” o de “intervenciones humanitarias” para “promover la democracia”, como en el caso de Haití.

A pesar de que algunos análisis señalan que América Latina es el foco de la resistencia antiimperialista y de que realmente existe un fuerte sentimiento antiimperialista en los pueblos latinoamericanos, no hay actualmente cambios estructurales en gran escala, en el sentido de romper con la dependencia política y económica a nivel regional.

Podemos identificar iniciativas en este sentido por parte de Venezuela, como en el caso de la recuperación de la estatal petrolera PDVSA, de la creación del Banco del Sur y de diversas iniciativas a partir de ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas). En Bolivia, el gobierno también busca reanudar el control de las fuentes de energía, redefinir su política externa en relación a instituciones como la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Banco Mundial y, a través del proceso de elaboración de una nueva Constitución, crear condiciones de cambios más profundos. Un ejemplo más reciente es Ecuador, donde el presidente Rafael Correa anunció medidas como una auditoría de la deuda, la cancelación del acuerdo que permite a Estados Unidos utilizar la base de Manta, además de una nueva Constitución.

El avance de cambios estructurales en estos países es consecuencia, en primer lugar, del fortalecimiento de los movimientos populares, con unidad suficiente para realizar movilizaciones masivas. La transformación política en esos países tiene sujetos bien definidos, con estrategias claras, al contrario de la idea de que estos procesos ocurrieron sencillamente a consecuencia de una “crisis” institucional. El papel de líderes políticos como Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa también ha sido significativo en el sentido de atender la demanda popular por cambios estructurales y, a la vez, estimular la toma de consciencia política de la sociedad para generar las condiciones para llevar a cabo tales cambios.

Está claro que cada uno de esos procesos tiene su propio ritmo, prioridades y estrategias. Sin embargo, parecen caminar en una misma dirección, sea en el sentido del “socialismo del siglo 21” de Chávez, del modelo del “bien vivir” de los pueblos indígenas de Bolivia o de la “revolución ciudadana” de Rafael Correa. Esto, sin embargo, no sucede en otros países donde había expectativa de transformaciones estructurales, como Brasil y Uruguay, que poseían condiciones tanto o más favorables en términos de apoyo popular a sus actuales gobiernos para realizar cambios. El lado imperialista de la balanza en América Latina se benefició recientemente con la victoria electoral de la derecha en México y Perú y la reelección de Uribe en Colombia, a pesar del debilitamiento del Plan Colombia a consecuencia de las denuncias de la relación del gobierno con los paramilitares.

La Campaña por la Desmilitarización de las Américas (CADA) está analizando las principales formas de intervención de Estados Unidos en el continente, incluyendo mecanismos tradicionales (bases militares, entrenamientos, sistemas de vigilancia y espionaje) y también menos explícitos, como proyectos de infraestructura (Plan Puebla Panamá y la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana, IIRSA). Todos estos mecanismos siguen la estrategia imperialista de garantizar acceso a mercados, recursos estratégicos y fuentes de energía.

La más reciente forma de “reciclaje” del imperio se conoció durante la visita de Bush a América Latina en marzo de 2007, cuando el gobierno estadounidense asumió la defensa de la producción de agroenergía. El gobierno de Estados Unidos aspira a garantizar el monopolio de las fuentes de energía (tradicionales o alternativas) por parte de las grandes empresas. Aprovechándose de la legítima preocupación de la opinión pública internacional por el calentamiento global, grandes empresas agrícolas, de biotecnología, petroleras y automotrices perciben que los agrocombustibles representan una fuente importante de lucro.

El efecto de la nueva ideología del “imperialismo verde” puede ser tan devastador como las guerras. Diversos estudios demuestran que la expansión de los monocultivos representa un riesgo mayor para el calentamiento global que las emisiones de carbono provenientes de combustibles fósiles. Brasil es el cuarto país del mundo que más emite gas carbónico en la atmósfera. Esto se debe sobre todo a la destrucción de la selva amazónica, que representa el 80% de las emisiones de carbono en el país. La expansión de los monocultivos para la producción de agroenergía tiende a profundizar este problema, presionando cada vez más a la frontera agrícola de la Amazonia y del Cerrado. Brasil es prácticamente autosuficiente en producción de energía. Por lo tanto, la expansión de la producción de agrocombustibles tiene como objetivo central atender la demanda de otros países.

En Estados Unidos, el gobierno difunde la producción de agroenergía como uno “acto de patriotismo”, que conducirá a “liberar a los americanos de la dependencia del petróleo de países no confiables”, además de evitar que “nuestros jóvenes mueran en la guerra”. Esta es la más reciente artimaña del imperio: presentar un falso sentimiento pacifista para justificar la expansión de la producción de los agrocombustibles, a la vez que estimula el apoyo de la opinión pública estadounidense a un eventual bombardeo a Irán, que pueda rendir frutos en las próximas elecciones. (Traducción ALAI)

- Maria Luisa Mendonça. Periodista e integrante de la Red Social de Justicia y Derechos Humanos.
http://alainet.org/active/18479

La acción del EPR, réplica a otra etapa de guerra sucia

Excesivo, considerarla terrorismo: Carlos Montemayor

No debe sorprender que una fuerza como el Ejército Popular Revolucionario (EPR) ejerza presión política, "seguramente menos espectacular y menos efectiva que la que ejerce la elite financiera", al hacer estallar ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), porque se trata de las consecuencias del resurgimiento de la guerra sucia en el gobierno mexicano, afirma el escritor Carlos Montemayor.

El especialista en movimientos guerrilleros y autor del libro Guerra en el Paraíso dice en entrevista con La Jornada que la guerra sucia viene ocurriendo desde la administración anterior y ahora se ha reavivado. "Está el caso Atenco, y los excesos en la aplicación de sentencias contra líderes de ese movimiento, así como la represión del movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca en 2006. A esto le añadimos la represión y la ilegalidad ejercida desde el gobierno federal en casos como la protección a elites en Pasta de Conchos y el apoyo a las acciones ilegales en el caso de la Minera San Xavier en San Luis Potosí.

"En un país donde todos presionan (presiona Provida, los sistemas bancarios y financieros, los grandes capitales, las empresas trasnacionales, el Ejército, los gobiernos estadounidense y español, el FMI, etcétera), sería ilógico pensar que no presionaran también otras organizaciones nacionales."

Montemayor puntualiza: "no estamos frente a un movimiento terrorista. Las acciones que reivindica el EPR son muy cuidadas en términos quirúrgicos; por tanto, sería aberrante y excesivo considerarlas acciones terroristas. Es claro que hay una intención de dañar las instalaciones de Pemex, pero no de una manera irreflexiva. Hay un interés claro de evitar pérdida de vidas humanas.

"El terrorismo es un concepto utilitario de descalificación política, surgido, fundamentalmente, de los criterios de autodefensa del Grupo de los Siete, y luego, de manera particular, a partir de la ocupación del Estado israelí de territorios palestinos. Este concepto sólo privilegia la perspectiva de los poderes de control, de conquista, de ocupación o de invasión sobre las perspectivas de resistencia, justicia o reivindicación populares.

"La falta de vivienda, de seguridad social, de servicios de salud, es decir, la injusticia social prevaleciente y creciente en el país son violencia social permanente, a la cual confundimos y llamamos 'estabilidad social' o 'paz social'. Y a los movimientos de inconformidad social que se oponen a esta seudoestabilidad los llamamos violencia. Es estar viendo el mundo al revés."

Explica que el comunicado donde dice el porqué de las explosiones en los ductos de Pemex "lo firman el Comité Estatal del Partido Democrático Popular Revolucionario y la comandancia militar de zona del Ejercito Popular Revolucionario; se trata de elementos o segmentos del propio EPR que han tenido presencia en comunicados anteriores y han reivindicado hechos de armas en varias regiones, generalmente en Guerrero.

"Desde el 25 de mayo se filtró en círculos sociales y políticos de Oaxaca que se encontraban en las mazmorras del estado dos miembros del EPR, detenidos y en muy malas condiciones. Ese día fueron trasladados en ambulancia, posiblemente al Campo Militar número uno de la ciudad de México. Ahora el comunicado del EPR los identifica con los nombres de Edmundo Reyes Amaya y Raymundo Rivera Bravo o Gabriel Alberto Cruz Sánchez.

"Las filtraciones de información en Oaxaca y en muchas regiones del país no son cosa nueva, son algo natural en un tejido social tan complejo como el del país. De manera que, al menos el 25 de mayo, eran reconocibles en mal estado estos miembros del EPR que, por supuesto, se trata de dos desaparecidos o secuestrados que se suman a los de la guerra sucia de los años 70 y 80. Esa es la base del reclamo de este comunicado: el resurgimiento de la guerra sucia."

La represión del Estado "se aplica en México contra activistas sociales, no contra los grandes delincuentes empresariales, financieros", considera Montemayor.

Reitera que en la descomposición política y social, así como en el retraso económico y en el gran abismo que se está abriendo en el país entre las elites poderosas y las grandes mayorías desprotegidas "está incubándose un proceso de inconformidad social que puede alcanzar niveles de peligrosidad en meses o años.

"Es habitual en los gobiernos mexicanos, desde hace por lo menos 50 años, creer que los conflictos guerrilleros se resuelven con represión militar o policial, con segmentos reducidos de elites armadas.

"No se toman esas variables de inestabilidad política como señales de necesidades de cambios políticos en México. Por tanto, la presencia de este comunicado del EPR y dos bombazos a Pemex no se comparan con el daño que las últimas cuatro administraciones presidenciales le han hecho a la paraestatal.

"Ante este panorama, esta es la cuestión: ¿los gobiernos actuales del país (federal, estatales y municipales) están analizando y considerando los brotes de inconformidad social, desde los más pacíficos hasta los más complejos y armados, como una señal de cambios y medidas políticas? ¿O sólo desde el punto de vista de eliminación militar?

"Si el gobierno mexicano sigue en el carril de la represión militar estaremos agravando el proceso de inconformidad y deterioro social", concluye.

MONICA MATEOS VEGA. Tomado de La Jornada, 11 07 07

05 julio, 2007

El alcohol evitaría la artritis reumatoidea, según estudio

Más buenas noticias de la comunidad científica para quienes disfrutan de una buena copa de vino: beber alcohol regularmente reduciría a la mitad el riesgo de desarrollar artritis reumatoidea.

Una nueva investigación, presentada el viernes en el Congreso Europeo de Reumatología, mostró que tomar al menos tres unidades de alcohol por semana tiene claros efectos protectores y que 10 unidades brindarían aún más protección.

Una unidad es aproximadamente equivalente a un vaso de vino o a una cerveza pequeña.

Beneficios
Estudios previos indicaron que el alcohol también jugaría un rol beneficial en la enfermedad cardiaca, el accidente cerebro vascular (ACV), algunas formas de cáncer y probablemente en el Alzheimer.

Henrik Kallberg, del Instituto Karolinska en Estocolmo, dijo que su investigación demostró que consumir tres o más unidades de alcohol está asociado con una reducción del 50 por ciento en el riesgo de padecer artritis reumatoidea (AR).

Eso fue suficiente para compensar el peligro de desarrollar AR causado por el tabaquismo o factores genéticos, según el análisis de 2.075 suecos con y sin el desorden articular.

A pesar de que se necesitan más estudios para desentrañar el misterio que se esconde detrás de esta relación, Kallberg dijo que es probable que el alcohol suprima el sistema inmune y reduzca el proceso inflamatorio producto de la condición.

"Esta información ahora muestra no sólo que el alcohol puede proteger contra la AR y disminuir el riesgo provocado por el tabaquismo o los genes susceptibles, sino que además ofrece una idea sobre las dosis necesarias," expresó el autor.

Por su parte, Tore Kvien, presidente de la Liga Europea Contra el Reuma, dijo que los resultados son "muy interesantes" pero que deben ser confirmados por otros estudios, y advirtió que el exceso de alcohol produce otros problemas de salud.

Artritis reumatoidea
La artritis reumatoidea, que es diferente de la forma más común de osteoartritis, consiste en un desorden inflamatorio degenerativo en el cual el propio sistema inmune de la persona ataca los tejidos articulares, provocando hinchazón y discapacidad progresiva.

Es una enfermedad generalizada, sistémica, de todo el cuerpo. Pero la expresión clínica más importante está en las articulaciones, y dentro de las enfermedades reumatológicas es la que puede llevar a grados mayores de destrucción articular y de invalidez. No es corriente para ninguna otra enfermedad articular una evolución tan catastrófica como la artritis reumatoide, explica el reumatólogo Sergio Iacoberlli.

La dolencia afecta a más de 20 millones de personas en todo el mundo.

Tomado de Terra Noticias.
http://www.mx.terra.com/salud/interna/0,,OI1693644-EI5418,00.html

Carta abierta a Ernesto Che Guevara

Querido Che:

Ya han pasado cuarenta años desde que la CIA te asesinó en la selva de Bolivia, el 8 de octubre de 1967. Tenías entonces 39 años. Pensaban tus verdugos que, al meterte balas en tu cuerpo, después de haberte capturado vivo, condenarían al olvido tu memoria. Ignoraban que, al contrario de los egoístas, los altruistas nunca mueren. Los sueños libertarios no quedan confinados en jaulas cual pájaros domesticados. La estrella de tu boina brilla más fuerte, la fuerza de tus ojos guía a generaciones por las rutas de la justicia, tu semblante sereno y firme inspira confianza a quienes combaten por la libertad. Tu espíritu trasciende las fronteras de Argentina, de Cuba y de Bolivia y, cual llama ardiente, inflama aún hoy el corazón de muchos revolucionarios.

En estos cuarenta años ha habido cambios radicales. Cayó el muro de Berlín y sepultó al socialismo europeo. Muchos de nosotros sólo ahora comprenden tu osadía al señalar, en Argel en 1962, las grietas en las murallas del Kremlin, que nos parecían tan sólidas. La historia es un río veloz que no ahorra obstáculos. El socialismo europeo trató de detener las aguas del río con el burocratismo, el autoritarismo, la incapacidad para llevar a la vida cotidiana el avance tecnológico derivado de la carrera espacial y, sobre todo, se revistió de una racionalidad economicista que no hincaba sus raíces en la educación subjetiva de los sujetos históricos: los trabajadores.

Quién sabe si la historia del socialismo no sería distinta hoy si hubieran prestado oído a tus palabras: “El Estado se equivoca a veces. Cuando sucede una de esas equivocaciones se percibe una disminución del entusiasmo colectivo debido a una reducción cuantitativa de cada uno de los elementos que lo forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes: es el momento de rectificar”.

Che, muchos de tus recelos se han confirmado a lo largo de estos años y han contribuido al fracaso de nuestros movimientos de liberación. No te escuchamos lo suficiente. Desde África, en 1965, le escribiste a Carlos Quijano, del periódico Marcha de Montevideo: “Déjeme decirle, aún a costa de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un auténtico revolucionario sin esta cualidad”.

Esta advertencia coincide con lo que el apóstol Juan, exiliado en la isla de Patmos, escribió en el Apocalipsis hace dos mil años, en nombre del Señor, a la Iglesia de Éfeso: “Conozco tu conducta, el esfuerzo y la perseverancia. Sé que no soportas a los malos. Aparecieron algunos diciendo que eran apóstoles. Tú los probaste y descubriste que no lo eran. Eran mentirosos. Ustedes han sido perseverantes. Sufrieron por causa de mi nombre y no se desanimaron. Pero hay una cosa que repruebo en ti: abandonaste el primer amor” (2, 2-4).

Algunos de nosotros, Che, abandonaron el amor a los pobres, que hoy se multiplican en la Patria Grande latinoamericana y en el mundo. Dejaron de guiarse por grandes sentimientos de amor para ser absorbidos por estériles disputas partidarias y, a veces, hacen de los amigos, enemigos, y de los verdaderos enemigos, aliados. Corroídos por la vanidad y por la disputa de espacios políticos, ya no tienen el corazón encendido por ideas de justicia. Permanecieron sordos a los clamores del pueblo, perdieron la humildad del trabajo de base y ahora cambian utopías por votos.

Cuando el amor se enfría el entusiasmo se apaga y la dedicación se retrae. La causa como pasión desaparece, como el romance entre una pareja que ya no se ama. Lo que era ‘nuestro’ resuena como ‘mío’ y las seducciones del capitalismo reblandecen los principios, cambian los valores y si todavía proseguimos en la lucha es porque la estética del poder ejerce mayor fascinación que la ética del servicio.

Tu corazón, Che, latía al ritmo de todos los pueblos oprimidos y expoliados. Peregrinaste desde Argentina a Guatemala, de Guatemala a México, de México a Cuba, de Cuba al Congo, del Congo a Bolivia. Todo el tiempo saliste de ti mismo, encendido de amor, que en tu vida se traducía en liberación. Por eso podías afirmar con autoridad que “es preciso tener una gran dosis de humanidad, de sentido de justicia y de verdad, para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Es necesario luchar todos los días para que ese amor a la humanidad viva se transforme en hechos concretos, en gestos que sirvan de ejemplo, de movilización”.

Cuántas veces, Che, nuestra dosis de humanidad se ha resecado, calcinada por dogmatismos que nos hincharon de certezas y nos dejaron vacíos de sensibilidad para con los dramas de los condenados de la Tierra. Cuántas veces nuestro sentido de justicia se perdió en escolasticismos fríos que proferían sentencias implacables y proclamaban juicios infamantes. Cuántas veces nuestro sentido de verdad cristalizó en el ejercicio de autoridad, sin que correspondiésemos a los anhelos de quienes sueñan con un trozo de pan, de tierra y de alegría.

Tú nos enseñaste un día que el ser humano es el “actor de ese extraño y apasionante drama que es la construcción del socialismo, en su doble existencia de ser único y miembro de la comunidad”. Y que éste no es “un producto acabado. Los defectos del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que emprender un continuo trabajo para erradicarlos”. Quizá nos ha faltado destacar con más énfasis los valores morales, las emulaciones subjetivas, los anhelos espirituales. Con tu agudo sentido crítico cuidaste de advertirnos que “el socialismo es joven y tiene errores. Los revolucionarios carecen muchas veces de conocimientos y de la audacia intelectual necesarios para enfrentar la tarea del desarrollo del hombre nuevo por métodos distintos de los convencionales, pues los métodos convencionales sufren la influencia de la sociedad que los creó”.

A pesar de tantas derrotas y errores, hemos tenido conquistas importantes a lo largo de estos cuarenta años. Los movimientos populares han irrumpido en todo el Continente. Hoy en muchos países están mejor organizados los campesinos, las mujeres, los obreros, los indios y los negros. Entre los cristianos, una parte significativa ha optado por los pobres y engendró la Teología de la Liberación. Hemos sacado considerables lecciones de las guerrillas urbanas de los años 60; de la breve gestión popular de Salvador Allende; del gobierno democrático de Maurice Bishop, en Granada, masacrado por las tropas de los Estados Unidos; de la ascensión y la caída de la Revolución Sandinista; de la lucha del pueblo de El Salvador. En México los zapatistas de Chiapas ponen al desnudo la política neoliberal y se propaga por América Latina la primavera democrática, con los electores repudiando a las viejas oligarquías y eligiendo a aquellos que son a su imagen y semejanza: Lula, Chaves, Morales, Correa, Ortega, etc.

Falta mucho por hacer, querido Che. Pero conservamos con cariño tus herencias mayores: el espíritu internacionalista y la revolución cubana. Una y otra cosa se presentan hoy como un solo símbolo. Comandada por Fidel, la Revolución cubana resiste al bloqueo imperialista, la caída de la Unión Soviética, la carencia de petróleo, los medios de comunicación que pretenden satanizarla. Resiste con toda su riqueza de amor y de humor, salsa y merengue, defensa de la patria y valoración de la vida. Atenta a tu voz, ella desencadena un proceso de rectificación, consciente de los errores cometidos y empeñada, a pesar de las dificultades actuales, en hacer realidad el sueño de una sociedad donde la libertad de uno sea la condición de justicia del otro.

Desde donde estás, Che, bendícenos a todos nosotros los que comulgamos en tus ideales y tus esperanzas. Bendice también a los que se cansaron, se aburguesaron o hicieron de la lucha una profesión en su propio beneficio. Bendice a los que tienen vergüenza de confesarse de izquierda y de declararse socialistas. Bendice a los dirigentes políticos que, una vez destituidos de sus cargos, nunca más visitaron una favela ni apoyaron una movilización. Bendice a las mujeres que, en casa, descubrieron que sus compañeros eran lo contrario de lo que ostentaban fuera, y también a los hombres que luchan por vencer el machismo que los domina. Bendícenos a todos nosotros los que, ante tanta miseria que siega vidas humanas, sabemos que no nos queda otra vocación más que la de convertir corazones y mentes, revolucionar sociedades y continentes. Sobre todo bendícenos para que, todos los días, estemos motivados por grandes sentimientos de amor, de modo que podamos recoger el fruto del hombre y la mujer nuevos.

Frei Betto
04 de Julio 2007
Las citas del Che tienen como fuente el texto El socialismo y el hombre en Cuba, publicado en “Ernesto Che Guevara, escritos y discursos”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, pp.253-272

A la vuelta de la casa de Sabina: apuntes

Plan México: tropas y base de EU aquí

Pretextos: Al Qaeda y Mara Salvatrucha

Por eso les estorba la Ley de Neutralidad

Cuando hace poco los diputados del PAN trataron de acabar con la Ley de la Neutralidad, esta columna pensó lo peor: que la medida quería crear condiciones para que Felipe Calderón pudiese enviar tropas mexicanas a las guerras imperiales de George WC Bush. Ahora, tras la noticia del pasado 8 de junio -México negocia con Estados Unidos la aplicación de un plan contra la guerrilla y el narcotráfico, similar al que existe y no sirve para nada en Colombia-, Desfiladero comprendió que antes de pensar lo peor debió pensar lo obvio.

¿Y qué era lo obvio? La Ley de la Neutralidad, promulgada por Lázaro Cárdenas, prohíbe el estacionamiento de barcos, aviones, submarinos y soldados pertenecientes a ejércitos extranjeros en tierras y mares de nuestro país. Tras la noticia del 8 de junio, lo obvio es que Calderón apuesta al ingreso y permanencia de tropas estadounidenses en México y, por qué no, a la implantación de bases militares sobre las que ondee la bandera de las barras y las estrellas.

Fuentes que saben lo que dicen aseguran que en círculos calderónicos se analiza, en combinación con la oficina de Bush, el fenómeno de la Mara Salvatrucha, porque existe la preocupación de que esa estructura delictiva, originaria de El Salvador, con ramificaciones en Honduras y Guatemala, pero que actúa fundamentalmente en México, hubiese establecido contactos con Al Qaeda para venderle sus rutas a los terroristas de Bin Laden, de suerte que estos pudiesen infiltrarse en Estados Unidos a través de ellas.

Por disparatado que parezca, el tema ha sido tratado en el marco de la ASPAN (Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte), sellada en 2005 por los gobiernos de WC, Vicente Fox y Canadá, a petición de la Casa Blanca, para imponerle en esos países las pretensiones hegemónicas de Washington, que Fox aceptó en euforia de Prozac y Calderón heredó, hasta donde se alcanza a ver, de mil amores. ¿Es posible que los combatientes de Al Qaeda entren a Estados Unidos guiados por la Mara Salvatrucha?

El investigador catalán Gabriel Boichart, que hizo estudios de postgrado en el Tec de Monterrey y viajó desde Chiapas hasta el norte de México siguiendo los rieles del Tren de la Muerte en que se desplazan los migrantes centroamericanos a Estados Unidos, se ríe cuando le formulo esa pregunta. Estamos en su estudio de Barcelona, la dos veces milenaria "ciudad condal" a la que ahora, en razón de sus incontables centros nocturnos, alguien ha rebautizado como "ciudad congal". Con fotos captadas por él mismo explica algo que yo ignoraba: los "pasajeros" de los convoyes que parten de Tapachula hacia Texas en realidad viajan agarrados como pueden a las escalerillas de los vagones de carga, a los que con suerte a veces pueden amarrarse.

"Pasan hasta tres días encaramados entre esos barrotes, luchando por quitarle el puesto al que va un poco más arriba y defendiéndose como pueden del que va más abajo. A menudo llegan a pegarse hasta puñaladas para bajar a los que les estorban, pero lo más común es que se duerman y se caigan a las vías donde el tren los succiona y los rebana", me dice Gabriel barajando una serie de imágenes en que hombres maduros y jóvenes, sin brazos ni piernas, descansan en un albergue de Tapachula sonriendo con mansedumbre a la cámara.

¿Qué partitura toca en ese concierto la Mara Salvatrucha? Esta, recuerdo las palabras de Jesús Ramírez Cuevas, surgió tras la guerra civil de El Salvador, cuando los mercenarios entrenados por Estados Unidos para contrarrestar a la guerrilla quedaron sin empleo y pasaron a Honduras, Guatemala y México para sobrevivir. "Ellos trabajan en pequeñas bandas que se colocan estratégicamente donde se juntan los migrantes que esperan el tren. Como saben que llevan mucho dinero encima para pagar toda una cadena de sobornos, se organizan para asaltarlos, porque de eso viven. Yo no sé cómo Al Qaeda podría servirse de ellos. ¡Menuda ocurrencia!", se carcajea Boichart, preguntándose por qué a ningún editor, en México o en el reino de Juan Carlos I, le ha interesado su excelente proyecto de trabajo.

A decir verdad, escribo estas líneas en un café de Madrid, a 50 pasos de la calle donde vive Joaquín Sabina, de cuyo edificio vengo y ante cuyo portón he tocado el timbre... sin atreverme a oprimirlo porque hace ya seis años que no nos vemos y a mi compañera de viaje le da cosa que moleste al poeta así como así, "no sea que lo encaje fatal o incluso se pille un cabreo". A Calderón, me digo saboreando un pincho de whisky sin hielo, no le basta la presencia del Ejército en las calles del país para sentir menos amenazada su "presidencia" espuria. Su "imaginaria guerra contra el narcotráfico" -la expresión, rotunda y precisa, es de Luis Javier Garrido-, que sabe perdida irremediablemente, es tan sólo un pretexto para "gobernar" rodeado de militares y, más temprano que tarde, solicitar el auxilio de los marines. De ese tamaño son el desprecio y el temor que siente ante el repudio generalizado de un pueblo que no lo eligió y no lo acepta.

Pero si con tal de conservar el poder está dispuesto a calcar la ley Patriótica de Estados Unidos para espiar a millones de ciudadanos sin orden judicial de por medio (Los Ángeles Times dixit), a encarcelar a los disidentes políticos acusándolos de terroristas y a convertir a México en un "Estado libre asociado" como Puerto Rico, en lo económico está entregado a los intereses españoles, con un vicepresidente gallego sentado a su vera en Los Pinos, y con un hermano de su esposa incrustado en El País, diario que después de elogiar la sangrienta represión en Oaxaca ahora se las da de culto y sostiene que Frida "pintó en un México marxista", y Silverio Pérez, al torear, "expresó como nadie la apatía, la desidia de su raza vencida".

Sólo que mientras Juan Ignacio Zavala negocia, como antes lo hicieron Felipe González y Carlos Fuentes, que el grupo editorial Prisa imprima los libros de texto gratuito de la Secretaría de Educación Pública, y Juan Camilo Mouriño vigila la construcción del aeropuerto internacional de Campeche, del que despegarán aviones en vuelos directos a Madrid, y mientras avanza bajo cuerda la venta de Pemex a Repsol, el gobierno "socialista" de Zapatero empieza a tomar precauciones para contener el cada vez mayor flujo migratorio de mexicanos clasemedieros que tratan de establecerse en España, al igual que miles y miles de campesinos y ex obreros ecuatorianos, peruanos, bolivianos, colombianos y argentinos, hambrientos de una vida mejor.

Por eso me encantan los "intelectuales" chilangos que llegan a Barcelona a dar conferencias sobre la épica y la lírica del fútbol, pero nada dicen acerca de la dictadura que la ultraderecha está edificando en México a ciencia y paciencia de Aznar, Rajoy y, por supuesto, otra vez, de Zapatero, me digo en el avión de regreso, mirando las nubes del Atlántico y pensando en las llamas invisibles del calentamiento global que derriten los polos, y auguran que pronto nadarán pingüinos en las selvas todavía cálidas de Birmania.

Jaime Avilés. Tomado de Desfiladero en La Jornada 16 06 07
jamastu@gmail.com

04 julio, 2007

Desaparecido compañero del plantón mientras hacía guardia

El día de ayer tres compañer@s hicieron guardia por la noche en el plantón de molino de las flores. La madrugada de hoy, dos compañeros sostuvieron la guardia aproximadamente hasta las dos de la mañana, después de lo cual sólo un compañero quedo de guardia, mientras los otros dos compañer@s descansaban para luego relevarlo. Entre las tres y las seis de la mañana el compañero "Roberto" (quién ha participado en las labores del plantón desde que este inicio hace al menos dos meses) desapareció del plantón. No hay rastros de violencia ni de robo.

Desde la mañana del día de hoy varios compañeros lo han estado buscando en distintas agencias del ministerio público, y hospitales cercanos a Texcoco, sin que hasta esta hora (1 p.m.) se le haya encontrado. Preocupados por la seguridad física y emocional del compañero estamos haciendo un llamado para que si en las próximas horas no aparece realicemos algunas movilizaciones pacíficas para que sea presentado. Cabe decir, que la denuncia por desaparición solo puede ser presentada después de al menos un día de desaparecido.

Sin más por el momento, los llamamos a su solidaridad.

Alto a la guerra sucia.
¡Desaparecidos, presentación!
¡Presos Políticos Libertad!

Plantón Molino de las Flores
3 julio 2007

Lo que todo ciudadano debe saber acerca de la represión

8:00 hrs. La carretera México Cuernavaca es tomada por aproximadamente 3 000 compañeros del STUNAM, sección XIV de la CNTE, organizaciones sociales diversas, así como estudiantes de diversas facultades de Ciudad Universitaria. Liberan a los automovilistas del pago de peaje, aproximadamente a las 8:30 son reprimidos por antimotines de PFP, quienes les lanzas gases lacrimógenos, la zona es sobrevolada por un helicóptero del grupo Cóndor de la SSP-DF, y se hace la denuncia de que fueron lanzados gases contra los manifestantes desde un helicóptero de Radio Red. Se concentraron alrededor de 1 000 compañeros, quienes ante la represión se vieron obligados a replegarse.

Comité Nacional de Huelga. REPORTE PARCIAL DE ACCIONES REALIZADAS EN EL MARCO DEL 3ER. PARO CÍVICO NACIONAL

Este primero de junio del 2007, día del Paro Cívico Nacional, en la caseta de cobro de la autopista a Cuernavaca, la policía llegó y nos echó gases lacrimógenos, más o menos como en los viejos tiempos. Digo, no se necesita mucho análisis como para darnos cuenta de que Calderón Hinojosa ya está instalado de plano en la carretera de la represión.

México ya cambió, efectivamente, pues si alguien creía que estábamos en la ruta de la transición hacia la democracia o el Estado de derecho o hacia algo distinto, en el último año ha habido pruebas plenas de que no.

Hace poco más un año, se dio la orden de reprimir, en Lázaro Cárdenas, Michoacán, la huelga de los mineros de Sicartsa y hubo al menos cuatro muertos; hace un año se dio la orden de reprimir con todo, y todo incluye la violencia sexual, al movimiento de Atenco y hubo dos muertos; hace seis meses se dieron las órdenes de acabar con el movimiento de Oaxaca a cualquier costo y hubo 23 muertos. El gobierno ya ha desatado una nueva guerra contra el pueblo, ni más ni menos que como en los viejos tiempos.

El gobierno panista no ha aprendido en todo el proceso social, de 1950 para acá, que mientras más se reprime un movimiento social, más fuerte o más violenta es la forma en la que se expresa posteriormente. No han entendido que los movimientos sociales no se crean ni se destruyen, sólo se transforman, y que la represión fascista sólo es un hecho que temporalmente suprime un movimiento, pero que crea y multiplica las razones para luchar.

Pero parece que nosotros tampoco aprendemos, y cuando de repente granaderos y pefepos empiezan a recetarnos gases lacrimógenos y garrotazos a diestra y siniestra, de pronto no sabemos qué hacer, o a veces hacemos exactamente lo que no debemos hacer.

A riesgo de que los tontos de siempre acusen este texto de provocación, voy a hacer algunas reflexiones sobre lo que sí y lo que no debemos hacer en caso de represión policíaca. Digo, y no se me espante compañero, si hasta cuando se sube uno a un avión, lo primero que le informan es de las medidas de seguridad y lo que se debe hacer en tal o cual caso, pues más aún en las manifestaciones masivas que se avecinan, donde el soldadito de plomo o, lo que es lo mismo, el Calderón de hojalata, ya prepara sus granadas de gas pimienta para recetarnos todo el peso de “la ley”.

Los granaderos y la PFP, son muy adictos a tirarnos con gases lacrimógenos. A una orden de sus jefes, varios granaderos cubiertos por otros que sí traen escudos, cargan sus arcabuces o lanzagranadas y las disparan contra los contingentes.

Esos arcabuces o lanzagranadas de hecho son armas de fuego que disparan cartuchos de bala de verdad que tienen por objeto impulsar la granada. Dependiendo de la dirección del viento y de la velocidad, pueden causarnos más o menos daño. Si hay mucho viento, o la dirección del viento es de nosotros hacia los granaderos, serán menos dañinos.

Lo que uno tiene que hacer cuando le llega cerca una de esas granadas es patearla fuerte en dirección a los granaderos. No pasa nada si uno la patea, ya no van a estallar. Si uno se siente con más confianza después de haber pateado algunas, lo que puede hacer es tomarla con un guante o con un pedazo de cartón, colocándose de espaldas al viento para que el gas que está saliendo no moleste, y aventarla en dirección a los granaderos. Esas latas son un poco más gordas que una lata de cerveza y más pesadas, pero es mejor que se la regresemos a los granaderos a que los gases que despiden estén molestando a la gente.

También pueden ponerse trapos grandes mojados sobre ella, o cubetas o cacerolas con piedras u objetos pesados arriba. En general, se trata de impedir que los gases lacrimógenos se queden de nuestro lado.

Esto significa que antes de cada manifestación debemos pensar en llevar zapatos adecuados, lo que significa que preferimos los zapatos bajos a los de tacón, los de cuero a los de material sintético, los de agujetas a los que se quitan fácilmente; las botas de trabajo o de campo a los zapatos de vestir, los que tienen casco de protección a los que no lo tienen.

También significa que debemos llevar al menos un guante de carnaza o de algodón de uso industrial para regresar las granadas, y ya que estamos en eso, uno o más paliacates o pañuelos de algodón. Los pañuelos o paliacates, y también las bufandas, que no son de estambre o material sintético, nos pueden servir para protegernos de los gases lacrimógenos. Para esto se requiere humedecerlos en vinagre o agua, y colocarlos frente a la nariz y boca. Para proteger los ojos hay que llevar gogles de buceo o industriales.

En Oaxaca se demostró que la coca cola, en cualquiera de sus presentaciones, también es útil cuando uno es bañado por los polvos, los gases o las aguas lacrimógenas; con ésta puede limpiarse la cara o el cuerpo y se obtiene un poco de alivio. No está de más llevar una coca cola o mejor aún una Lulú cola en tu morral.

Ahora bien, ¿a quién le corresponde patear o regresar las granadas lacrimógenas? Al que esté más cerca y tenga cierta agilidad. ¿En qué momento? En cuanto se pueda, lo más rápido posible.

Pero hay una cosa más peligrosa que los gases lacrimógenos y ésta es que cuando se está demasiado cerca de los granaderos, éstos en lugar de disparar “bombeadito”, es decir, en tiro parabólico sus granadas, lo hacen directamente contra los manifestantes. Como las granadas llegan a pesar hasta medio kilogramo y son disparadas por un arma de fuego, es bastante peligroso el impacto directo, por lo que se recomienda no quedar a menos de 10 metros de la línea de granaderos y tener cuidado de no ser blanco de tiro directo cuando se regresan o patean las granadas. Si es posible, actuar coordinadamente con otro compañero o compañera para evitar sorpresas o para protegerse con algún escudo.

En caso de que algún compañero sea alcanzado por el tiro directo de una granada, debe ser de inmediato retirado del área de combate y atendido, limpiándole la cara con coca cola para que pueda respirar, quitándole la ropa impregnada del polvo amarillo que suelta la granada y presionando con un trapo limpio donde haya sangrado; si es posible, debe aplicarse un torniquete. En caso de contusión en el rostro o cabeza, debe ser de inmediato trasladado a un centro médico de urgencias, tomando todas las medidas del caso y vigilando siempre que pueda respirar, considerando que el gas o polvo lacrimógeno no se quita con una sola lavada.

Qué mas quisiéramos que no hubiera granaderos o que no tuvieran granadas o que las granadas que nos lanzan fueran de fruta. Pero sí existen, sí las disparan y, como pasó la mañana del primero de junio en la caseta de Cuernavaca, sí pueden herir a un compañero. Por eso, sólo nos queda saber qué hacer y hacerlo.

Lo otro es decirle a los que quieren llevar este país al fascismo: “ah, no hay problema, hagan lo que quieran, aquí están sus dejaditos”. Pero eso compañeros, creo que no lo vamos a hacer. ¿O sí?

O como dicen las maquinitas: game over, el juego terminó.

Por David Cilia Olmos

Tesis sobre violencias y transición al socialismo

No hay que menospreciar la capacidad auto regenerativa del Estado burgués. Sin retroceder mucho en el tiempo y ciñéndonos sólo a Europa, la experiencia de la Comuna de París de 1871 y el auge de las luchas obreras posteriores, llevaron a una de las reformas más profundas del Estado burgués en cuanto a su capacidad de absorción e integración relativa del movimiento obrero y, a la vez, a la mejora de su violencia represiva especializada. Otro tanto hay que decir de las lecciones extraídas de la revolución de 1917, sobre todo en el sentido de además de las reformas sociales integradoras y además de las policías y ejércitos represivos tradicionales, ante determinadas crisis era necesario un ataque contrarrevolucionario más brutal: el fascismo. Tras 1945 y ante la ausencia de poder burgués y de gran fuerza de las masas y guerrillas antifascistas en muchos Estados europeos, el capital reaccionó con la presencia militar yanqui, con un pacto social-keynesiano y con la represión de las izquierdas. Tras la Gran Crisis de 1968-73 y larga inestabilidad posterior, actualmente padecemos otra fase de mejora represiva y coercitiva del Estado inherente al proceso de concentración y centralización de capitales que es la Unión Europea.
La experiencia acumulada en el capitalismo imperialista, o capitalismo "desarrollado", muestra que, en estos países, es muy difícil empezar un proceso revolucionario en el sentido crudo de la palabra porque la burguesía ha desarrollado, primero, sistemas de alienación, absorción e integración muy eficaces, de entre los que destaca el beneficio material que las clases trabajadoras obtienen por la explotación imperialista. Es verdad que el grueso de las sobreganancias imperialistas se las queda la clase dominante, pero no es menos cierto que una parte de esos beneficios van a parar directa e indirectamente a las clases trabajadoras, que gozan de una mejora de sus condiciones de vida gracias a ello; además, las masas de los países imperialistas tienden a identificar como propios los intereses de sus burguesías, defendiendo por acción u omisión esas agresiones. Todo esto ya lo criticó Marx desde la década de 1850 en adelante, y ha sido confirmado una y otra vez. Además, el capitalismo imperialista tiene aliados muy poderosos como el reformismo político-sindical, etc.
Segundo, la burguesía imperialista dispone de la ventaja de la subsunción real en cuanto capacidad integradora inherente al proceso de explotación, subsunción real menos desarrollada en los capitalismo débiles; el efecto desmovilizador de la subsunción real es tremendo, y ha sido y es una de las fuerzas paralizadoras más efectivas del capitalismo, si no la que más. El tránsito de la subsunción formal a la real marca el tránsito de la disciplina externa, basada en la fuerza y en la amenaza exterior aplicada por la policía, a la autodisciplina interna aplicada por la propia persona que ha interiorizado al policía, al patrón y al Estado, es decir, que ella se ve a sí misma con toda normalidad como parte integrante en el proceso de valoración del capital. Esto hace que las burguesías imperialistas necesiten, por lo general, menos violencia represiva descarnada y pública en comparación a la que necesitan las burguesías más débiles, mientras que ambas siguen necesitando más sistemas de manipulación, desviación de las tensiones hacia víctimas propiciatorias, etc.
Tercero, las burguesías fuertes necesitan también menos violencia oficial descarnada porque se han multiplicado los sistemas indirectos de autoridad y orden cotidianos, los micropoderes que girando siempre de forma difusa o concreta alrededor de explotaciones concretas o difusas, producen disciplinas, coerciones, amenazas, chantajes, dependencias, sujeciones, etc., muy efectivas en el subsuelo social, en la intimidad de las sujeciones interpersonales que presionan como losas de plomo sobre las personas dominadas cuando deben tomar decisiones sobre su libertad. Estos sistemas también actúan en los países empobrecidos, pero su efectividad se multiplica en los enriquecidos donde el consumismo, los créditos, las deudas hipotecarias o de otras muchas clases, "cadenas de oro" al decir de Marx, atan a la gente a sus deudas y, especialmente, a quienes ocupan las escalas inferiores en los procesos de explotación cotidiana, la más dependiente e indefensa, la que puede ser movilizada por la demagogia derechista.
Y cuarto, debido a lo anterior, la burguesía imperialista dispone de sistemas represivos más eficaces que los de las burguesías débiles, precisamente por su mayor invisibilidad, porque la mayor fuerza de sujeción está anclada en la estructura psíquica de las masas a partir de la sorda coerción del capital que funciona en el proceso productivo social, en la misma dinámica de explotación y valoración del capital. Romper esas cadenas inconscientes que a diario son reforzadas no sólo por el sistema represivo sino también por toda la compleja, diversificada y efectiva maquinaria de alienación, centralizada estratégicamente por el Estado, es una de las prioridades de todo movimiento revolucionario dentro del capitalismo imperialista.
En los países empobrecidos y machacados, la alienación, las cadenas psíquicas están ancladas, por lo general, en mitos religiosos, en restos del lealismo y del clientelismo precapitalista que sobreviven entre el desorden de las pequeñas economías familiares que deben reforzarse mediante la fidelidad a clanes dominantes, con todos los límites de la subsunción formal, etc. Pero en el capitalismo imperialista, la estructura psíquica de masas está ya dominada por la abstracción-mercancía, por el valor de cambio y por el trabajo abstracto, con toda la efectividad de la subsunción real, lo que hace que sea mucho mayor su dependencia al capital. Sólo cuando una parte significativa e importante del orden cotidiano entra en crisis profunda, surgen las condiciones para que comience a debilitarse la solidez del sistema y se desarrollen los requisitos citados por Lenin para la irrupción de una crisis revolucionaria.
Las cuatro razones vistas tan sintéticamente explican que ya desde finales del siglo XIX los marxistas más lúcidos tomaran consciencia de que cada día era más difícil hacer la revolución en Occidente, y empezaran a estudiar con más detalle las luchas anticoloniales en todo el mundo. En Marx esta evolución es innegable, y al final de su vida intuyó que la revolución no empezaría por Inglaterra como había pensado al comienzo, sino por Asia, por Rusia. Más adelante, esta tesis se fue extendiendo hasta tomar cuerpo definitivo a raíz de 1917 y de las dificultades de la lucha revolucionaria en Europa. Mariategi ya advirtió que la revolución se desplazaba a otros continentes basándose en los últimos textos de Lenin y Marx. Por no extendernos, bajo el fascismo europeo algunos marxistas llegaron a la conclusión teóricamente correcta por su esencia dialéctica de que, en el capitalismo desarrollado, la revolución tiene más dificultades para iniciarse pero el socialismo tiene más facilidades para realizarse, mientras que en el capitalismo débil sucede lo contrario: la revolución puede estallar más fácilmente pero el socialismo encuentra muchas más dificultades para avanzar.
Esto no quiere decir que las revoluciones sean imposibles en el capitalismo desarrollado, en absoluto. De hecho ha habido muchos más inicios de revolución, muchas situaciones críticas prerrevolucionarias en la historia del siglo XX que lo que admite la historiografía burguesa. No es este el sitio para enumerar esos intentos, y menos aún para definir qué es una situación revolucionaria y qué un a crisis prerrevolucionaria, pero una mirada crítica y no atolondrada, no drogada por la ideología burguesa muestra que las tensiones sociales en el capitalismo imperialista han sido más frecuentes de lo que se cree. Que es así se comprende más fácilmente si recurrimos a la noción de oleadas o fases revolucionarias antes que a la más simple y limitativa de revoluciones aisladas e incomunicadas entre sí, como hechos sorprendentes que estallan sin conexión alguna entre ellos.
Partiendo de estos criterios, podemos analizar con más rigor las perspectivas posibles para Euskal Herria, empezando por una constatación obvia e innegable: todo intento insurreccionalista aislado, realizado sólo en Euskal Herria, está condenado al fracaso sangriento en muy poco tiempo como muestra la historia militar "moderna" de nuestro pueblo desde finales del siglo XVIII hasta ahora. La poca capacidad de resistencia vasca al ejército republicano francés tras 1789 fue la primera lección capitalista. Luego, las dificultades españolas para vencer militarmente a Hego Euskal Herria a lo largo del siglo XIX desde la crisis posterior a la Guerra de la Convención hasta terminar con la denominada “tercera guerra carlista” en 1876, fueron debidas, en primer lugar, a la crisis interna del imperio español, a su agotamiento; en segundo lugar, a los restos operativos del poder militar del Antiguo Régimen, capaz de armar ejércitos “carlistas” --nacionalmente vascos porque la inmensa mayoría de sus miembros lo eran, mientras que los ejércitos “liberales” eran objetivamente extranjeros para la población vasca-- en poco tiempo; y, tercero o primero, a la capacidad de resistencia del pueblo y a la genialidad de algunos de sus mandos. Cuando el Estado español puso orden en su interior y racionalizó sus recursos, venció con menos dificultades.
La impresionante experiencia de paros, manifestaciones, motines, huelgas locales, huelgas generales e insurrecciones realizadas desde 1890 y hasta 1934, y las tensiones posteriores hasta julio de 1936, realizadas por el movimiento obrero y popular vasco, así como las amplias movilizaciones de masas en todas sus formas realizadas por las fuerzas políticas nacionalistas y socialistas en Hego Euskal Herria, esta rica experiencia de lucha que no podemos olvidar, nos aporta dos lecciones decisivas: una, confirma la lección anterior extraída de las luchas del siglo XIX y, otra, plantea a una escala superior el debate clásico en el marxismo sobre la centralidad estatal de la lucha de clases y/o sus ritmos diferentes según la ley del desarrollo desigual y combinado. Este debate que fue decisivo a finales de 1960 y durante todo 1970 está ahora resuelto en lo esencial pero debe ser enriquecido por otras experiencias más amplias, como veremos.
La suerte del efímero y pequeño Estado Vasco en 1936-1937, sus dificultades para obtener recursos externos e internos, el boicoteo impune de la burguesía con la pasividad del PNV en el gobierno, la opción reaccionaria del carlismo y de sectores del PNV, la lucha de clases entre vascos, etc., esta experiencia añade una lección que no se podía extraer antes de 1936: que la izquierda española, excepto una minoría honrosa, optó por la lógica centralizadora estatal del proceso revolucionario, supeditando los derechos nacionales vascos y el ritmo de la lucha de clases en nuestro pueblo al proceso estatal. Esta lógica, profundamente arraigada en el marxismo mecanicista y eurocéntrico, exige la supeditación de las luchas avanzadas a las más retrasadas con la excusa del escaso desarrollo de las “condiciones objetivas”, excusa que oculta la aceptación por esa izquierda del nacionalismo español.
Sin embargo, desde 1947, por no hablar desde 1937, nada más vence el fascismo en tierras vascas, las luchas sociales y nacionales en el Estado español demostraron regirse más por la ley del desarrollo desigual y combinado que por la exigencia dogmática de la supeditación de dichas luchas a un supuesto ritmo único y común a todo el Estado. Las huelgas vascas de entre 1947 y 1952 así lo confirman, y aunque luego vino un período de descenso que volvió a reiniciarse a finales de los ’50, desde entonces y de forma imparable ese ascenso se mantuvo, en el plano estrictamente obrero --aceptando la momentánea separación analítica con respecto a la síntesis entre la lucha nacional y la social-- hasta la primera mitad de los años 1980, aproximadamente. Estos ritmos sociales fueron desiguales a los de la mayor parte del Estado, con los ejemplos destacados de Asturias y sus luchas en la segunda mitad de 1960 hasta el final de los 70, en Catalunya desde comienzos del 1970 hasta la “gran claudicación”, en Madrid con sus ritmos propios pero aproximados en la misma época, y poco más.
La ley del desarrollo desigual y combinado de las luchas ha sido confirmada por toda la experiencia revolucionaria anticapitalista, y dice varias cosas: una, que los pueblos atrasados pueden acelerar súbitamente en su emancipación superando a los adelantados; dos, que las revoluciones no surgen simultáneamente en todas partes de un Estado o en todos ellos, sino primero en unos lugares y luego en otros, en respuesta a sus historias propias; tres, que mientras llega el estallido, las luchas más avanzadas sirven de guía a las menos pero, a la vez, atraen sobre sí el grueso de la represión para acabar con ellas y con su ejemplo; cuatro, que estas luchas avanzadas deben mantener su ritmo de emancipación sin supeditarse al resto ya que eso supondría una derrota segura, pero, a la vez, sin caer en aventurerismos suicidas condenados a la masacre; cinco, que el mantenimiento e incremento de las fuerzas revolucionarias acumuladas por esas luchas avanzadas debe basarse en sus propias razones y causas, en su historia, dado que han sido éstas las que han posibilitado; y último, seis, sólo cuando el resto de luchas hayan desarrollado la suficiente fuerza como para dar el salto a la revolución, sólo entonces la más avanzada podrá hacerlo con visos de victoria, porque las fuerzas represivas estarán muy desgastadas al tener que responder a varios frentes.
La desigualdad en el proceso es tanto más manifiesta en el momento de la síntesis entre lo nacional y lo clasista, es decir, cuando pasamos a estudiar la historia del independentismo vasco comparado con la historia catalana y gallega, en las que también hubo lucha armada. Igualmente, la experiencia vasca en el plano estricto de la lucha armada es muy diferente a las luchas armadas anarquistas y marxistas que se desarrollaron en el Estado español en esos años, y que subsisten en la actualidad. Durante las tres últimas décadas, la especificidad de la lucha vasca ha sido manifiesta desde cualquier lado que se observe, y todo indica que lo seguirá siendo teniendo en cuenta el lento ritmo de crecimientos de las izquierdas revolucionarias en el Estado, las únicas que pueden ayudar a estructurar las luchas sociales y de masas intermitentes que recorren al Estado desde alrededor del año 2000.
Antes de seguir conviene insistir en que la situación de las movilizaciones de masas y de las organizaciones de izquierda tanto en las naciones oprimidas por el Estado español como la situación española en cuanto tal, dista mucho de ponerse a la altura y al ritmo del proceso vasco. O en otras palabras, durante bastante tiempo Euskal Herria deberá aguantar sola tanto los embates represivos como las estrategias burguesas de asentamiento del orden capitalista. Lo mismo hay que decir con respecto al panorama europeo, en donde el aumento de la precarizad social, el empobrecimiento relativo, las restricciones democráticas y el endurecimiento represivo, etc., si bien facilitan las condiciones para la protesta, no están impulsados internamente por unas izquierdas revolucionarias consolidadas. Las condiciones objetivas van permitiendo una espontaneidad crecientes en las protestas, pero las condiciones subjetivas no logran centralizarse organizativamente y, gracias a ello, guiar esas luchas hacia objetivos precisos y hacia reivindicaciones más políticas.
Según esta perspectiva y desde los intereses vascos, el debate sobre la centralidad estatalista de las luchas o sobre su desarrollo desigual y combinado debe seguir orientado hacia la acumulación de fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias propias al ritmo posible en Euskal Herria, y sin supeditarse en modo alguno a las necesidades estatales. Esta es la única alternativa posible que existe no sólo para salvaguardar las fuerzas acumuladas en estas décadas, sino para aumentarlas al son de los ritmos propios. Ahora bien, en la medida en que aumente la crisis del sistema, lanzando a la lucha a más y más clases y pueblos, en esta medida crecen las posibilidades de una agudización general con lo que se entra en otro contexto. Captar estos cambios y responder adecuadamente es uno de los retos fundamentales de toda dirección revolucionaria. Mientras tanto, el pueblo con más fuerzas emancipadoras debe, como hemos dicho, cuidar que no se desmoralices, debe incrementarlas y no debe dilapidarlas de manera infantil.
Euskal Herria se encuentra en una situación así. Siendo actualmente imposible avanzar en directo e instantáneamente al socialismo y a la independencia nacional sí puede seguir acumulando fuerzas para una posible crisis futura, por lejana que se encuentre. La dialéctica entre contrapoder, doble poder y poder popular será decisiva en todos los sentidos a lo largo de este período. Más aún, en la medida en que se avance en esa dirección se ampliarán las condiciones que faciliten un tránsito con la menor violencia posible, e incluso sin ella, a la independencia y al socialismo en una primera fase inicial. No debe sorprender esta afirmación.
Los clásicos de marxismo defendieron en determinados momentos la posibilidad del tránsito pacífico al socialismo en condiciones excepcionalmente raras. De hecho, hasta ahora, la mayoría de procesos revolucionarios han sido bastante menos violentos, o pacíficos incluso, en sus inicios que en las etapas posteriores, cuando por diversas razones las burguesías han podido reorganizarse y lanzarse a una brutal contraofensiva. En la inmensa mayoría de los casos, las revoluciones se han vuelto violentas en el sentido fuerte de la palabra cuando no han tenido más remedio que autodefenderse ante la contrarrevolución burguesa interna y externa.
La teoría marxista no dice que es imposible el tránsito pacífico al socialismo en cualquier caso, sino que ese tránsito es posible pero en la minoría de casos, en condiciones excepcionales en las que la relación de fuerzas a favor de las masas es tal que la clase dominante no tiene, en ese momento, recursos para lanzar su violencia represiva. Esta teoría tampoco dice que la revolución haya de triunfar sólo gracias a la máxima violencia aplicada desde el primer segundo, sino que la máxima violencia la aplica la burguesía derrocada para recuperar su poder obligando a la revolución a responder en consecuencia. También dice que cuanto mayor es la decisión y fuerza del pueblo menor es la violencia inicial que ha de aplicar y más posibilidades tienen de impedir una reacción capitalista. Hasta ahora, esta es la experiencia práctica acumulada. Al contrario, son los reformistas quienes sostienen que el tránsito pacífico no sólo es posible en todos los casos, sino que además es el único que garantiza la victoria.
La teoría sobre la violencia aparece desde el principio mismo de la extensa obra marxista y es imposible resumirla aquí por lo que vamos a dar sólo cuatro criterios básicos, teniendo en cuenta que por marxismo debe entenderse no sólo la obra de Marx y Engels sino la totalidad de la obra realizada por quienes explícita y prácticamente se ha definido como marxistas, es decir, han luchado con todos los medios adecuados contra la burguesía buscando tres objetivos irrenunciables: uno, crear un poder revolucionario basado en el pueblo en armas y en la democracia socialista que garantice, dirija y vigile el proceso de autodisolución del Estado obrero; dos, partir siempre de una concepción mundial e internacionalista del proceso revolucionario y del comunismo y, tres, avanzar simultáneamente en la expropiación de los expropiadores, es decir, acabar con la propiedad privada capitalista mientras se avanza en las condiciones objetivas y subjetivas que permitan hacer realidad el principio: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”. Naturalmente, estos puntos esenciales deben ser aplicados concretamente en cada país, huyendo de los esquemas prefijados e impuestos dogmáticamente en todas partes.
Partiendo de aquí, a lo largo de casi dos siglos de lucha de clases mundial, por poner la fecha “inicial” en las luchas de los años ’30 del siglo XIX como anunciadoras de lo que vendría, podemos descubrir como mínimo cuatro principios básicos de la teoría marxista de la violencia. El primero es la afirmación de Marx de que la violencia es la partera de la historia, es lo que decide e impone qué camino seguir en el momento de una crisis entre dos poderes iguales: el del capital y el del trabajo. Este principio es decisivo en su perspectiva histórica y está siendo confirmado en todas las situaciones fundamentales en las que las masas oprimidas se han enfrentado a la clase dominante. Según como sean las situaciones concretas, las fuerzas en conflicto, los aliados de cada una de ellas, etc. Según todo eso que hay que analizar concreta y particularmente, será el grado de virulencia, extensión e intensidad de la violencia desatada, pudiendo darse casos en los que ha sido necesaria muy poca y mayormente preventiva o en los que ha sido necesaria mucha y desesperada.
Hay ejemplos para todos los casos, pero la constante que los recorre internamente es que cuando las masas oprimidas han rechazado este principio marxista han cavado la tumba de su derrota estratégica durante mucho tiempo, tumba rebosante de sangre y cadáveres, porque al despreciarlo, al rechazar las lecciones de la historia y al creerse la mentira reaccionaria del pacifismo a ultranza, se han despreocupado por prepararse mental, política y organizativamente para la práctica de la violencia defensiva, de la autodefensa ante la violencia fundante y primera, la opresora. La preparación psicopolítica para la autodefensa es imprescindible, y cuanto más efectiva sea menos violencia defensiva habrá que aplicar en su momento, más fácil, rápida y pacífica será la victoria revolucionaria y su avance posterior. Si algo ha demostrado la historia desde el surgimiento de la explotación precapitalista es la veracidad del axioma popularizado por la agresiva y esclavista Roma republicana de ‘si vis pacem, para belum’, si quieres la paz prepárate para la guerra. Multitud de pueblos y clases oprimidas han sufrido derrotas aplastantes y brutales por despreciar o ignorar esta lección histórica.
El segundo principio es el de la licitud moral y ética de la autodefensa, de la violencia defensiva. No existe una única y obligatoria ética, es decir, el conjunto de valores que explican por qué hay que realizar tal o cual acción moral. Según el marxismo existen dos escuelas éticas enfrentadas: la que explica y defiende la necesidad de la explotación, que es la primera que surgió en la historia a partir del surgimiento previo de la opresión social, y la que explica y defiende la lucha contra la explotación, que surgió más tarde y dificultosamente porque las masas oprimidas no tenían apenas capacidad cultural, tiempo libre y recursos materiales para elaborar esa ética liberadora que ha sido perseguida siempre. Las dos éticas cambian en las formas exteriores y bastantes de sus componentes internos al son de los cambios sociales, aunque mantienen intocable su núcleo originario. Por ejemplo, debido a las largas luchas de siglos, la ética dominante, la burguesa, ha tenido que aceptar la ilicitud de la esclavitud pero cierra los ojos cuando la burguesía aplica una nueva esclavitud, la asalariada y en su forma más brutal, el trabajo precarizado e infantil. Abundan los ejemplos al respecto, pero ahora nos interesa analizar un problema ético-moral y teórico-político crucial: ¿podemos los países ricos y opresores condenar la violencia defensiva de los países invadidos y de las clases explotadas por feroz y terrible que pueda llegar a ser?
Tanto Marx como Engels dicen que no, que no podemos dar lecciones a quienes se defienden y que debemos comprender su situación y el grado de desarrollo en su cultura y tradiciones, el grado de desarrollo de la ética liberadora en su cultura, etc. En sus análisis sobre las luchas en la India y en China, por ejemplo, ambos amigos se enfrentaron decididamente a la hipócrita moral burguesa, a su ética, denunciando al verdadero causante de las sanguinarias violencias defensivas de los pueblos oprimidos: la anterior e inicial violencia opresiva del colonialismo británico, tanto o más inhumana que la de los hindúes y chinos. La dialéctica entre lo esencial de la ética liberadora --el rechazo a toda opresión-- y la defensa de la historicidad de sus formas concretas de práctica --la ferocidad de las masas invadidas contra los invasores--, esta dialéctica es el segundo principio marxista sobre la violencia y su actualidad es innegable. Cuando el imperialismo ataca a media humanidad y prepara más ataques contra el resto, incluidas las clases trabajadoras en el centro imperialista, es inmoral y antiético que las izquierdas revolucionarias asuman, defiendan y propaguen los valores y normal de la burguesía. Un mínimo de decencia ética y de sentido teórico de la historia de las luchas humanas debe llevarles, en caso extremo, al silencio o al debate fraternal y solidario, pero nunca a la defensa de la ética capitalista.
El tercer principio lo expone Lenin en su análisis de la guerra de guerrillas de 1906: “el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo pues no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha. El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las "inventa", sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque. Por esto, el marxismo no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha El marxismo no se limita, en ningún caso, a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparición inevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social. El marxismo, en este sentido, aprende, si puede decirse así, de la práctica de las masas, lejos de pretender enseñar a las masas formas de lucha inventadas por "sistematizadores" de gabinete. Sabemos -- decía, por ejemplo, Kautsky, al examinar las formas de la revolución social -- que la próxima crisis nos traerá nuevas formas de lucha que no podemos prever ahora (…) el marxismo exige que la cuestión de las formas de lucha sea enfocada históricamente. Plantear esta cuestión fuera de la situación histórica concreta significa no comprender el abecé del materialismo dialéctico. En los diversos momentos de la evolución económica, según las diferentes condiciones políticas, cultural-nacionales, costumbrales, etc., aparecen en primer plano distintas formas de lucha, y se convierten en las formas de lucha principales; y, en relación con esto, se modifican a su vez las formas de lucha secundarias, accesorias. Querer responder sí o no a propósito de un determinado procedimiento de lucha, sin examinar en detalle la situación concreta de un movimiento dado, la fase dada de su desenvolvimiento, significa abandonar completamente la posición del marxismo”.
El cuarto principio ya está enunciado en este tercero expuesto por Lenin, y se refiere al contenido de masas de las luchas violentas. Para los doctrinarios y dogmáticos que trocean y reducen la realidad para que quepa en su estrecha “teoría revolucionaria” es lo mismo la acción armada individualista que la lucha armada realizada por organizaciones profundamente asentadas entre las masas, que durante decenas de años nutren sus filas de voluntarios que permanentemente salen del pueblo trabajador, que militaban en distintos frentes de masas, en la lucha obrera, vecinal, estudiantil, feminista, ecologista, cultural, etc., y que, por las razones que fueran y allí en donde se practica la lucha armada, dan el paso a la autodefensa en su forma más seria. Un ejemplo ¿puede denominarse como “terrorismo individual” a la lucha armada de las FARC-EP, de los palestinos, iraquíes, chechenos o en su tiempo del IRA, etc.? Sin entrar ahora al concepto de “terrorismo” y ciñéndonos sólo al de individualismo, es claro que no. La diferencia entre una lucha armada de masas y una lucha individualista consiste básicamente en que la primera, la de masas, tiene un programa a largo plazo, una estrategia y unas tácticas, un sistema organizativo y unas relaciones con el pueblo del que surge que le hacen escoger siempre los métodos más adecuados para avanzar en la conciencia política del pueblo, buscando siempre tanto el contenido pedagógico de las acciones como su efectividad política siempre dentro de los fines perseguidos, lo que le lleva a recurrir a la autodefensa como un instrumento táctico inserto en la globalidad de medios de lucha de su pueblo, interaccionando con ellos.
Mientras que la segunda, la violencia individualista es practicada por personas más bien aisladas o a lo sumo por muy reducidos colectivos sin apenas implantación directa en las masas, lo que les limita mucho calibrar la efectividad pedagógica y política de sus acciones, aprender de las masas, mejorar su programa y su estrategia viendo la necesidad de cambiar de tácticas según cambian las condiciones sociales, siendo por tanto incapaces para integrar sus acciones con las de las masas al margen de la buena voluntad subjetiva de quienes las realizan y, de esta forma, resulta prácticamente imposible lograr la interrelación de todas las formas de lucha. Hay que tener en cuenta que esta interrelación es una de las garantías esenciales del aprendizaje mutuo entre las masas y las organizaciones que practican la violencia política de respuesta, sin ella más temprano que tarde el colectivo o la persona que practica la autodefensa cae en la desorientación o en el aislamiento más enloquecedor.
Son estas diferencias, por último, las que permiten explicar por qué los marxistas insistimos en que toda respuesta individual básica y primaria, la que sea, desde una paliza dada por una mujer maltratada a su agresor, o por una obrera a su patrón, o por torturado a su torturador, etc., si quiere ser efectiva a la larga ha de integrarse en organizaciones de masas más amplias aunque no practiquen esas formas de resistencia instintiva, de justa ira y de justicia popular aplicada individualmente. Son, deben ser, esas organizaciones más enraizadas y extensas, las que analicen por qué, cómo, cuando y con qué argumentos habrá que proceder contra un violador, o contra un empresario especialmente explotador, siempre con acciones de masas y con exigencias reivindicativas fácilmente comprensibles. Sin estas organizaciones de masas las acciones individuales que muy frecuentemente se realizan sin que trasciendan a la prensa, quedan en nada, en un esfuerzo baldío y hasta contraproducente si son falseadas por la prensa de la burguesía, como ocurre siempre que salen en sus cadenas sensacionalistas.
Naturalmente, estas cuatro notas básicas son corregidas y ampliadas por las luchas de las masas, por su permanente innovación e iniciativa práctica, pero aunque se mejoren en sus formas y actualicen en sus prácticas, y aunque surjan otras lecciones posteriores, las cuatro aquí analizadas mantendrán su vigencia esencial mientras dure la violencia primera inherente a la explotación asalariada, a la opresión nacional y al terrorismo sexo-económico del sistema patriarco-burgués. Se aplicarán con mayor o menos extensión e intensidad según las necesidades concretas, pero rechazarlas supone, como hemos dicho, cavar la fosa en la que el sistema capitalista enterrará a la libertad humana.
Si esto es así con respecto al tránsito al socialismo, es decir, al cambio de un modo de producción por otro, la conquista de la independencia nacional de los pueblos oprimidos se mueve en un nivel de menos complejidad, es relativamente más fácil también en una primera fase dado que la fase primera de la independencia no supone la expropiación de los expropiadores, es decir, la propiedad colectiva de las fuerzas productivas. Es cierto que la independencia de verdad, la práctica y decisiva para las masas trabajadoras, sólo existe cuando estas son propietarias de las fuerzas productivas, de su propia nación, lo que supone un proceso revolucionario socialista, pero, según las circunstancias particulares, eso puede tardar en llegar. Las izquierdas revolucionarias latinoamericanas acuñaron el término de “segunda independencia”, la definitiva, para designar la recuperación por el pueblo trabajador de sus fuerzas productivas expropiadas por la invasión española, por la clase criolla y por el imperialismo.
La “primera independencia” fue la conquistada por la clase criolla y su bloque social de apoyo cuando expulsaron a los españoles, a los gachupines. Las naciones y pueblos indios, las masas de esclavos, las mujeres y la inmensa mayoría de la clase trabajadora de la ciudad y del campo fueron excluidos de los beneficios sociales y culturales de la "primera independencia" monopolizada por la clase criolla dirigente. Lentamente y con muchos sacrificios, estas masas, la mayoría de la población, obligaron a las burguesías latinoamericanas a determinadas concesiones, a ampliar los derechos nacionales a cada vez más sectores de la población, etc. Estos y otros conflictos crearon los Estados-nación oficiales actuales, troceando y dividiendo brutalmente a las naciones "originarias", cuando no terminaron de exterminarlas. Para las masas de los Estados oficiales actuales, la verdadera independencia nacional aún no ha llegado porque lo decisivo, las fuerzas productivas materiales y culturales, sigue en manos del capital "nacional", entrecomillado porque, en realidad, el imperialismo yanqui es el principal amo.
Están tardando más de cinco siglos en conquistar su “segunda y definitiva independencia” porque las clases dirigentes, el imperialismo, la Iglesia oficial, todos los poderes reaccionarios e inhumanos existentes, se resisten a la desesperada usando las peores atrocidades represivas. Si bien la vesania y la iniquidad son inherentes a la civilización capitalista y a su fundamentalismo cristiano, pocos continentes como el americano sufren tanta brutalidad tan fríamente aplicada. La razón no es otra que en esas tierras ya no es posible encontrar una "burguesía nacional" progresista y valiente que dirija la "segunda independencia" contra el amo imperialista. Las corruptas clases dirigentes prefieren ser la cola del monstruo yanqui que la cabeza de la liberación de sus pueblos porque saben que éstos ya no se contentan con limosnas y engaños, como resulto ser la "primera independencia", sino que ahora ya exigen lo que sólo ellos han creado y crean con su sudor y su cansancio. La "segunda independencia" será socialista o no será.
Realmente, no estamos ante una visión nueva, totalmente original, porque esa teoría aunque con otras palabras aparece ya en los análisis de Marx de la revolución europea y especialmente de la alemana de 1848-49, con el calificativo de “revolución permanente”, análisis que será troncal en toda su construcción teórico-política y en la de Engels. Después aparece de forma indirecta en Rosa Luxemburgo. También en Lenin aparece indirectamente en su análisis de la revolución de 1905, se concreta un poco en la de febrero de 1917 y toma cuerpo definitivo en las Tesis de Abril de ese año, aunque sin emplear la denominación usada por Marx. Es Trotsky el que recupera el concepto marxista en 1905, reconociendo la influencia del socialista Parvus que había “predicho” los efectos movilizadotes causados por la derrota rusa ante Japón, abriendo una línea teórica que ha sido seguida de manera pública o soterrada por todos los procesos posteriores. Sin ir muy lejos, no se entiende nada de la revolución cubana y de la actual Latinoamérica, como comprendió Mariategi en la década de 1920.
Carecemos de espacio para entrar ahora al debate histórico --siempre actual-- entre la teoría de la “revolución permanente” y la teoría de la “revolución por etapas”, con las soluciones intermedias --“revolución ininterrumpida por etapas”, etc.-- que se han propuesto para resolver una cuestión que en sí misma está resuelta leyendo a Marx y estudiando su método dialéctico. Sin una comprensión mínima pero suficiente de la dialéctica marxista es muy difícil comprender el meollo de la teoría de la “revolución permanente”, con frecuencia vulgarizada hasta por muchos trotskistas. Sólo podemos decir que, desde la dialéctica de lo viejo y lo nuevo, el carácter permanente de la lucha revolucionaria adquiere su pleno sentido en los procesos de liberación nacional durante la lucha anterior a la primera independencia y la lucha que se sostiene hasta la segunda independencia.
De la misma forma en que se habla de “actualidad de la revolución” se habla también de “permanencia de la revolución” porque ambas expresiones se refieren, en el fondo, a la misma cuestión: saber descubrir las contradicciones en el interior de los problemas, actuar dentro de ellas para orientar su resolución en el sentido definido por los objetivos revolucionarios, hacerlo durante todo el tiempo sin perder de vista nunca la objetividad de las contradicciones que queremos resolver. De la misma forma en que nunca se detiene la explotación del trabajo social por el capital, de la misma forma en que el Estado burgués no duerme nunca, de la misma forma en que nunca desaparecen las contradicciones del capitalismo hasta que éste se extingue en la historia, por ello mismo la praxis revolucionaria siempre es actual y permanente por debajo y por dentro de sus fases sucesivas.
Basados en estas constantes, podemos apreciar con más nitidez la perspectiva general del proceso revolucionario en Euskal Herria: partiendo del impacto destructor del capitalismo sobre nuestro pueblo desde el siglo XVIII, si no antes, el bloque social que en cada situación crítica ha defendido los elementales derechos nacionales y sociales tal cual los identificaban en su tiempo, ha ido dejando tras de sí experiencias que han servido a las generaciones posteriores. Ninguna experiencia de lucha se pierde del todo, y siempre la generación que recoge la antorcha las adecua a sus necesidades nuevas, las enriquece y las dona a las generaciones posteriores. Por esto es tan importante la memoria colectiva, sobre todo su componente militar. Pero toda memoria necesita de una conciencia que sepa sacar de ella lo mejor que guarda, y el componente militar y revolucionario de la conciencia independentista adquiere aquí su pleno sentido, aunque no haya necesidad de la autodefensa.
Las masas campesinas que luchaban en defensa de las tierras comunales, de las minas de uso colectivo y rotatorio, de las aduanas que protegían sus derechos colectivos entre los que destacaban los de no pagar impuestos a potencias extranjeras y el de no ir obligatoriamente a servir en sus ejércitos, etc., estas masas defendían algo por lo que también lucharon los pueblos del mundo, los movimientos antiesclavistas y campesinos: la defensa del contenido popular y progresista inherente a la propiedad común que mal que bien resistía ante los ataques privatizadores de las burguesías en ascenso. Las masas precapitalistas vascas definían esos derechos como “lege zaharrak”, y las clases medias vascas como “fuerismo”. Luego, ya bajo el arrasamiento capitalista, aquellos ideales fueron transformándose con muchas crisis necesarias en diversas corrientes: desde el catolicismo social hasta el socialismo en todas sus gamas incluido el marxismo, pasando por el socialismo utópico incluido el anarquismo. Con crisis similares, el “fuerismo” y el “lege zaharrak” se transformaron en nacionalismo burgués y luego en independentismo de izquierdas. Con sus saltos y discontinuidades, apreciamos claramente la dialéctica de la actualidad y de la permanencia de las reivindicaciones básicas de nuestro pueblo.
Un ejemplo más directo y reciente lo tenemos en la actualidad de la fallida reunión de Xiberta en 1977 en la que la izquierda abertzale propuso avanzar colectivamente alrededor de la territorialidad y del derecho de autodeterminación. Esta propuesta no anulaba el contenido socialista de la izquierda independentista sino que lo reafirmaba porque proponía un camino hacia objetivos necesarios en un contexto en el que Euskal Herria ya estaba sola en su lucha, un camino que exigía a la izquierda vasca no olvidar nunca la actualidad y la permanencia del independentismo como la única garantía de supervivencia de nuestro pueblo bajo el capitalismo. Es innegable la existencia de una “lucha permanente” desde entonces hasta ahora, que se ha ido plasmando en fases sucesivas: hasta la negociación de Argel y la reflexión posterior; hasta la Alternativa Democrática de 1995; hasta el Acuerdo de Lizarra-Garazi; hasta la Propuesta de Anoeta, etc.
Con la mundialización de la ley de valor, con las nuevas ofensivas del imperialismo en su fase actual, con los espeluznantes datos sobre el empeoramiento de la situación mundial en cuestiones decisivas como la explotación, el empobrecimiento, la sed y el hambre, la enfermedad, el deterioro medioambiental imparable, la contraofensiva patriarcal y religiosa, etc., con estas tendencias presionando cada vez más, nuestro futuro ya no depende tanto de nuestras relaciones con las izquierdas estatales españolas, que también, sino cada vez más con las izquierdas europeas y mundiales como respuesta a las contradicciones mundiales. Esta forma de ver es inherente al socialismo y, en cierta forma, la lucha independentista siempre ha tenido su conexión internacionalista. Lo que ocurre actualmente es que estamos en plena fase de reordenación mundial de la tríada imperialista en medio de la aparición de potencias emergentes que pueden llegar a ser competidoras del imperialismo, lo que aumenta el valor del internacionalismo entre los pueblos.
Viendo todo esto, resulta precipitado adelantar hipótesis muy precisas sobre qué sucederá y cómo en todas estas cuestiones. Los marxistas siempre nos hemos negado a predecir el futuro, desde que Marx advirtiera explícitamente que su método no era una filosofía de la historia de obligado cumplimiento. Con esta sinceridad teórica en cuanto a la aceptación de un horizonte de incertidumbre y de azar relativos dentro de las grandes tendencias hacia el agravamiento de las tensiones sociales, desde Euskal Herria hemos de saber que la mejor forma de no ser derrotados es la de no negar dogmáticamente ninguna posibilidad, tenerlas siempre presentes en su posibilidad relativa, aunque optemos por una de ellas como la más probable, y actuar en consecuencia desde la actualidad y la permanencia de la praxis revolucionaria.
Tarde o temprano las contradicciones inherentes al modo de producción capitalista harán que el malestar social genere preguntas, actos y resistencias iniciales, luchas posteriores más radicales y concretas en sus reivindicaciones. Cuando esto suceda, si no existen organizaciones revolucionarias que respondan a esas dudas, que propongan soluciones, que adviertan de los peligros, etc., si vuelve a fallar el “factor subjetivo”, ese vuelta de las luchas se agotará en sí misma hundiéndose en el fondo de la derrota, en donde latirá hasta otra nueva primavera. Una de las bases de la teoría marxista de la organización revolucionaria encuentra periódicamente la confirmación de su solidez histórica en los altibajos de las luchas y en sus fases de recuperación y ascenso. No es en modo alguno “determinismo economicista” ni “voluntarismo idealista” sostener la existencia de un proceso tendencial hacia la periódica recuperación de las luchas tras una serie de derrotas y paralizaciones anteriores, es constatación de la historicidad de la dialéctica de la lucha de contrarios --el capital y el trabajo-- irreconciliablemente unidos.
En Euskal Herria hemos logrado crear un “factor subjetivo” sólidamente arraigado en nuestro pueblo, y es él el que nos garantiza la permanente actualidad de la praxis independentista y revolucionaria a lo largo de las fases que pueden conducirnos al logro de la primera independencia y luego de la segunda, en el más breve tiempo posible según las condiciones internas y externas. Las respuestas concretas a los problemas concretos que nos van a ir surgiendo mientras tanto en cada momento, deberemos realizarlas dentro de las condiciones entonces existentes, pero desde el método que se ha demostrado como válido durante medio siglo ya que nos ha conducido hasta aquí. Lo contrario, pretender responder ahora mismo a preguntas que desconocemos, es retroceder del socialismo científico al socialismo utópico.

Iñaki Gil de San Vicente
Rebelión